Publicado: 20 de Marzo de 2016 a las 15:17

Lacar las puertas viejas no parece ser buena idea.

Las razones son las siguientes:

- Es un error pensar que se produce un ahorro pues lacar las puertas viejas suele ser mucho más caro que comprar unas puertas nuevas perfectamente lacadas de fábrica.

- El lacado de fábrica se realiza con robots automatizados, con dosificación perfecta, ambiente controlado, pinturas de calidad y con la garantía  certificada. 

- La calidad que se puede conseguir "in situ" o en nuestro taller, depende de varios factores, por ejemplo si la puerta ha sido limpiada con productos químicos o abrillantadores durante años, la laca puede agrietarse, ahuecarse o directamente no agarrar, por lo que es cuanto menos arriesgado. Para conseguir una mínima fiabilidad hay que desmontar las puertas y llevarlas al taller y volverlas a montar, por lo que se encarece la operación.

- Los diseños de las hojas y molduras de las puertas viejas son antiguos, suelen presentar arañazos, golpes y deformaciones del uso que no merece la pena reparar. Las bisagras y mecanismos ya han concluido su ciclo de vida y tampoco merece la pena invertir en mecanizar la puerta "in situ" para cambiarlos.

- La operación de sustitución de las puertas viejas por unas nuevas es más económica, rápida y provoca menos molestias que lacar las viejas.